martes, 10 de julio de 2012

Una noche Contigo




Una noche contigo son más de mil palabras,
una noche en tus brazos, es todo y lo demás,
una noche contigo, jamás resulta oscura,
una noche contigo, es calor compartido...

Una noche contigo, es mucho más que eso,
una noche en tu boca, es ser reina¡ ser Diosa,!
una noche contigo es un momento intenso,
una noche contigo es vivir con un Dios.

Una noche contigo es saber y es cultura,
una noche contigo, son risas y es humor,
una noche contigo son miradas felinas,
una noche contigo es regalo y es don...
 

Y esta noche que he vivido entre tus brazos,
entre las brasas ardientes de tu corazón,
avivaron  el fuego que habita en mi alma,
y la llama perdurable del Amor...
 
 


" Nada puede borrar un momento de magia, ni siquiera el tiempo..."

" Arropada entre tu abrazo me entrego al sueño más no quiero dormir por no perder ni un sólo segundo de tu aroma, del suave contacto de tu piel mientras recorro cada una de tus partículas en braille. Quiero admirar cada uno de tus suspiros, quiero ser el único público de tus respiraciones, y la única participe esta noche, del acompasamiento en batucada de los latidos de tu corazón. Me aferro a tu ser, acariciando cada uno de tus movimientos, preservándote del frío de la pronta mañana con mi calor, que es tu calor reflejo... Y atrapada entre tus piernas, jadeo, siento, sollozo, gozo, me amedranto, me entrego, me evado, suspiro, susurro, vivo y muero. Y nos reímos... Y me ofrezco a ti con una sonrisa y una mirada intensa y cristalina que te habla sin palabras , me doy en cuerpo y alma, y te entrego libre, en silencio lo mejor de mi, pues MI AMOR, ES TODO LO QUE TENGO...


" Vení a dormir conmigo:
no haremos el Amor, él nos hará..."

JULIO CORTÁZAR




miércoles, 27 de junio de 2012

Juventud... ¡ divino tesoro!






" La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu "
               MATEO  ALEMÁN



El AMOR es el más potente de los aromas



Una esquina compartida, la melodía de un acordeón,  un sol de mil demonios, una brisa asfixiante. La señora alivia el sudor del hombre, su complicidad, entregados al amor contándose y diciéndose, sabiéndose unidos para poder reunir algunos céntimos y compartir un plato de cocido madrileño...  Propagan su amor , se retroalimentan y sobreviven gracias a ello. Huelen diferente, propagan su aroma en el aire...



Un hombre desnudo se aferra a la mano de una mujer desnuda, mostrando sin vergüenza su amor al desnudo. Emergen del mar, acompañados por las olas que les sirven de alfombra.  Una  sesión fotográfica que él le profiere a ella, tan anciana  como feliz... Parecen dos niños... creo que lo son, el amor rejuvenece... Se entregan mientras se inmortalizan . Ambos se regalan y sonríen. Tan dulces y tiernos parecen derretirse el uno en la boca del otro. Huelen diferente, se volatiliza su aroma en el aire...  

  Una mujer pequeñita con traje de chaqueta y bolso elevado colgando en su brazo, brazo que empuja una silla, la de un hombre enfermo... No puedo afirmar si ella realmente empujaba aquella silla o si él, mando en mano realmente le servía de soporte a ella... Ambos se sostenían, porte y donaire de la mano, sustantivos y sustentos el uno en el otro, unidos. Su rastro dejaba un olor diferente inmerso en el aire...

  




" Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas "

BUDA

... Más cuando la acción las acompaña, su aroma tan dulce, intenso y penetrante es el del AMOR

jueves, 21 de junio de 2012

LOVE, LOVE, LOVE...




 

De aquí o de allá, independientemente de cualquiera de sus manifestaciones, todos o la gran mayoría de nosotros lo hemos sentido alguna vez...

Utiliza un idioma universal: el latido, aunque en ocasiones, puede mostrar diferentes formas...

Vestido de lagrima o de sonrisa, vestido de palabra o de silencio. Ataviado con la sensibilidad propia del romanticismo más empedernido y desnudo o tan violento como el viento. Dice mucho más de lo que siente, siente todo y nada dice. Puede llegar en forma de letra, de encuentro, de música y de baile, de caricia o de beso. Se propaga, se prolonga se esconde y reaparece juguetón... Nos arma, nos destroza, nos reconstruye y nos transforma. Aprendemos con él y para él, crecemos juntos. Puede ser caos y un principio. Contradictorio en si mismo, condicionado en ocasiones, libre siempre. Puro, cauto, casto y o prohibido, es capaz de elevarnos etéreos sobre las nubes o de sumirnos en la más desconocida de las profundidades. Posee en sí mismo el mayor valor y sin embargo no tiene precio. Acompañado de melodías, color y letras es el mejor de los compañeros, en solitario aún y viviendo una parte no compartida, sigue siendo igualmente maravilloso, pues sigue compartiendo. Nos hace perder y ganar una parte de nosotros. Es imagen y reflejo. Es pura locura, epidemia sin antídoto, brebaje ardiente de luminosa combustión. Doloroso a veces, tímido, descarado, sorprendente y mágico. Escrito, inscrito, tatuado, grabado o mudo. Holocausto si redención posible. Agitador y alborotador por naturaleza puede transportarte hasta la más silenciosa calma, cuál gota de rocío posada en una flor... Puede ser tan dulce como la miel o tener el sabor salado del inmenso mar. Sabedor del continente del que proviene, navegante ciego hacia la tierra a la que se dirige, mientras esta vivo, sencillamente avanza y crece y sueña, haciéndonos partícipes de su propio sueño...
LOVE, LOVE, LOVE...


Cada instante es un presente, contigo cada momento es único...

 

" Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo."


 




lunes, 18 de junio de 2012

Felicidades!!



  Al fin llegó el día tras haber esperado todo un año...

  Despertó nervioso, ilusionado, sabía que iba a ser un día especial y aunque todos lo eran, aquel en concreto extremaba aún más su emoción.

Miró hacia atrás y aunque guardaba buenos recuerdos, sus pantalones le habían quedado pequeños y sus zapatos le apretaban. Aquellas marcas dibujadas en la pared se mostraban cada día un poco más alejadas de su vista dando lugar a nuevas marcas, evolutivamente, más  elevadas ... Cada vez faltaba menos para alcanzarlo todo. Hoy lo había comprobado y se sentía feliz.

En este tiempo, había aprendido a leer, a escribir a relacionarse, a expresarse. Mostraba inquietudes, necesidades, anhelos, aptitudes y nuevos conocimientos... Aún haciéndose grande, seguía creciendo.

Hoy seguro, disfrutaría de la compañía de su familia, de sus amigos e incluso de otros muchos que aún no presentes, estaban a su lado.

Para la gran fiesta, gigantes y cabezudos se dieron  cita para endulzar su sueño mientras todos los elementos giraban a su alrededor para que se cumpliera su deseo en el momento de soplar las velas.

No era viejo, pero como todos los niños, era sabio. Pidió un deseo y un halo de magia giró a su alrededor...





" Confía en el tiempo ( y celébralo): es el más sabio de todos los consejeros"
                                                                                        PLUTARCO

viernes, 15 de junio de 2012

¡¡ Mucha mierda!!



 
La mayoría de estudiantes que cursan educación primaria, huelen ya sus merecidas vacaciones...

En una semana, su ( este) curso comprendido entre el 2011- 2012, habrá finalizado y con el una inmensa cantidad de experiencias, trabajos, dossieres, y exámenes, quedaran archivados en su memoria según su propia selección. A estas alturas, los amigos que lo fueron, son más amigos y los que no lo fueron, quizás no lo sean ni lo serán, otros tal vez sí, pero lo cierto es que independientemente de la relación que han mantenido, entre ellos se han intercambiado diversos tipos de vivencias y emociones.

De igual modo, me atrevería a afirmar con certeza, que en estos días, la gran mayoría centra sus energías en un último proyecto en común: “ Su espectacular obra final.”
Algunos optaron por un musical, otros por una representación teatral o una demostración de gimnasia, pero en estas pequeñas e inmensas actuaciones, es donde realmente, ( notas a un lado), demuestran su compenetración, sus dotes interpretativas, su organización, su talento, su poca vergüenza, su mucha ilusión, su capacidad de ensayo, de paciencia, de interpretación, de psicomotricidad, su poder de sincronización su entrega y sobre todo, donde demuestran y no sólo demuestran sino que expresan de manera jovial, desenfadada y entregada su enorme dedicación, ilusión y voluntad de trabajo en equipo. A todos estos pequeños y pequeñas, nos sumamos muchos padres que de una manera u otra, intentamos colorear aún más si cabe este momento.
A título personal, debo añadir, que en el caso de mi “ pequeña” (5 cm más alta que yo) junto a todo  “ su equipo” cursan último curso de enseñanza primaria, lo cuál comporta que el siguiente año, deberán cambiar de centro, de profesores y lo más importante para ellos: en algunos casos incluso de compañeros...         Pero bueno, dejando los preámbulos a un lado, esta entrada por su puesto se la dedico a todos los hijos por igual especiales, a todos los padres y madres que invierten el mucho o poco tiempo que tienen en prepararse para la gran función, ya sea en la colaboración de los decorados, por la prestidigitación para crear un tiempo del que no disponen y lograrlo, por la velocidad para encontrar los trajes y complementos adecuados para los peques en el día del estreno , o por la cantidad de veces que ensayaron diálogos y bailes repetidos hasta la extenuación con una sonrisa... Por todos ellos y por todos nosotros va hoy dedicada esta entrada. Sólo una última cosa:      “ ¡MUCHA MIERDA!!!” ( Esta expresión data de los antiguos tiempos... Antiguamente cuando una compañía de cómicos llegaba a una localidad, el mayor deseo de todos los componentes del elenco era que durante la representación hubiera MUCHA MIERDA. La mierda a la que se referían era la producida por los caballos de los carruajes que habían asistido a ver la representación. A mayor mierda, más asistentes a la función y, por lo tanto, más dinero para los cómicos)

… y si bien cierto es que las representaciones de nuestros pequeños, son gratuitas, a mayor afluencia de público, mayor aplauso y es el aplauso de todos los que participamos y asistimos el que verdaderamente les hará ricos porque aquello que sale del corazón ¡¡¡ no tiene precio!!!





Para nuestros grandes pequeños...
¡ GRACIAS POR SER!!!!!!
PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS PLAS...

                            
" El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Habla, grita, llora y se desespera. El teatro precisa que los que aparecen en él , lleven un traje de poesía pero que al mismo tiempo, se le vean los huesos, la sangre..."

FEDERICO GARCÍA LORCA

lunes, 11 de junio de 2012

Así lo hice, así lo siento


 
La noche alcanza al horizonte en un eterno juego y las estrellas se balancean entre nubes, cargadas de destellos. En ocasiones, resulta tan dulce lo amargo, como sabroso lo salado ( pienso) mientras la inmensidad se concentra en un suspiro. El día se escapa a través de unas manos abiertas bañadas por la luna y la respiración se apacigua hasta el punto de ser,  sólo latido...



" Actuar responsablemente no equivale a agudizar la razón, sino a agudizar los sentimientos."
                                                                   JOSTEIN GAARDER

domingo, 10 de junio de 2012

Melodía interior





Viajando entre la luz, nos cegamos al ver entre penumbra, sólo el sonido de una melodía es capaz de guiarnos hasta el centro de nosotros mismos, sin ánimo de pretender nuestra existencia y precisa en ese instante, ella se manifiesta...  El dolor que escapa a la mirada ciega de quien quemó sus ojos por no ver, no verá más de lo que su alma le transmita, pues es el alma voz silenciosa del ser que siente, piensa y enloquece, alejado de las sabanas envueltas por el sexo, el amor y la vida. Sabanas que albergan pertenencias de amantes entregados, que fieles guardan secretos indecibles, pasiones y presagios... Y ¡ como duele! el peso de unos labios que atesoran los besos no entregados, los besos pasados, los besos deseados... Cuanto dolor hay en los labios, que privan de palabras a nuestro corazón...
No puede mutilarse el vuelo del ave cuando migra, del mismo modo que no deja de amar aquél que ama.
 No debe violarse el silencio elegido cuando no existe poema ni palabra que pueda superar a la belleza.
No quiere persuadir el oído, aquello que arde dentro, pura llama que aviva los misterios, desconoce el destino y genera magia...


 No osaré privar a mi añoranza, de evadirse, ni de manifestarse mientras perdure el sueño en la mañana. Del mismo modo que no cesará la melodía, mientras sobreviva, profunda la esperanza... Y es difícil dibujar el infinito, desconociendo su olor, color y danza...
Sólo existe una partícula minúscula, capaz de descifrarlo ...
Y esa partícula, lo es todo mientras se aleja de ser apenas nada...


jueves, 7 de junio de 2012

Solidaridad





Hace unos días, mi hija me comentó algo acerca de darle la vuelta a la ropa. 
En concreto, me dijo:
- Mamá, llegaré de las colonias con una prenda vuelta, es por algo solidario...
Tal fue su determinación e ilusión, que me decidí a buscar en la red: 8 de junio, una prenda del revés y encontré: SOMOS
Somos así es el nombre de la iniciativa que agrupa un gran número de ONG's con la finalidad de fomentar la solidaridad en la sociedad y para reconocer lo que todos los colaboradores de las ONG's hacen cada día. Para ello, se han marcado una fecha clave: el 8 de junio. Ese día han convocado a las personas que quieran sumarse al sueño de cambiar el mundo a salir a la calle con una prenda de vestir puesta del revés.


La Teoría de la Solidaridad demuestra que “los humanos ayudamos porque somos capaces de sentir y ponernos en la piel de los demás. Ayudar genera una gran felicidad, personal y colectiva”.
Y recuerda, si te cruzas con alguien que también lleve una prenda del revés no le mires con extrañeza, sonríele, porque también será una persona solidaria. Pero ahora dinos, y tú, ¿cómo le has dado hoy la vuelta?

Me sorprende gratamente que los niños, se hagan eco de estas noticias, señal de que matienen un espíritu solidario unido a la ilusión que apuesta por unos valores esenciales.
En estos tiempos que corren, si bien es cierto que muchas personas no pueden contribuir con una ONG, igual de cierto es que para ser solidario, no siempre hace falta tener dinero, a veces unicamente es cuestion de empatía y de ayudar en la medida que podamos a quién lo necesita.
Siempre he creído que la mayor "fortuna" ( y cuando me refiero a fortuna no hablo de dinero sino de agua, comida, etc) no viene tan sólo de quienes la ofrecen sino de quienes enseñan como conseguirla. Ya lo dijo Eduardo Galeano"La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo." y si no logramos cambiar el mundo, quien sabe, quizás sean los primeros pasos para que lo hagan las siguientes generaciones.
Aunque deba admitir, que la solidaridad y la aplicación de dichos valores, consista en algo más que darle la vuelta a una prenda un día, algo seguro se logrará:  Un buen montón de sonrisas solidarias.

" Me apasiona aprender. Mucho más cuando los más pequeños, se convierten en grandes maestros"




La solidaridad es la adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. Así mismo, se refiere al sentimiento o valor, a través del cual las personas se sienten y reconocen unidas compartiendo las mismas obligaciones, intereses e ideales, conformando además uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la ética moderna. Ser una persona solidaria no se limita al ofrecimiento de ayuda, sino que implica un compromiso con aquel al que se intenta ayudar.


" Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos"
JUAN DONOSO CORTÉS

" La espontaneidad y franqueza de los niños debería ser el mayor ejemplo a seguir por los adultos.Seamos solidarios todos los días, vistamos como vistamos."
 acróbata




Arte, Amor... y un tango con la lengua







 Bruce Krebs, escultor y multimédi, presenta una serie de obras realizadas a partir del patrimonio del Museo de las Bellas Artes de La Rochelle..."

" LA OCEÀ INTERACTIVA"


TE AMO, en todos los sentidos
te quiero en tantos colores,
te amo de Oriente a Occidente,
siendo Océano, o mil flores.
Te quiero en serena pose
y en activo movimiento,
te amo entre mil sensaciones,
e inconsciente sentimiento.
Te amo en estilo sencillo,
simplemente yo te quiero,
te amo en modo primigenio,
naaturalmente, te quiero.
Te quiero arriba y abajo,
fluctuando en pensamiento,
te amo desde la ignorancia,
con sed de conocimiento.
Te amo cuando vuela el tren,
y cuando canta el velero,
amando con la pasión,
del grito envuelto en silencio.
Te amo cuando canta el mar,
parejo al rumor del viento,
te quiero con el respeto,
de quién tiene todo el tiempo, para ser lo que será.
Te amo desde la abstracción,
y en cubista, yo te quiero,
te quiero en versión graffiti,
amándote en lo moderno.
Te quiero en funky y en jazz,
te amo en clásico y bolero,
te quiero en rock y en metal,
bailo, escucho... y aún te quiero.
Te amo vistiendo tus letras,
y en tus ausencias más leo,
te amo desnuda de calendarios,
te ama un corazón numérico.
Te amo junto a tus rarezas
junto a las mías te quiero,
ya estés triste o enfadado,
feliz, siempre verte quiero.
Te quiero bañado en puntos,
infinitos e inconexos,
te amo en esta realidad,
surrealmente, te quiero.
Te quiero con la locura,
de amar con sueños y empeño,
te amo en curvas te amo en líneas,
y el libertad, yo te quiero.
Te quiero en el texto escrito,
sea en prosa o siendo verso,
te amo en lienzo, puro yvírgen,
y entre tu tinta me pierdo.
Te amo en el sexo prohibido,
y en tus ausencias, me quiero,
siendo ángel apasionado
y aún demonío, yo te quiero.
Te quiero amar cara a cara,
para amarte sin reverso,
te amo cuando estás en calma,
y en contradicción te quiero.
Te amo en activa marea,
y bajo el lascivo cielo,
te amo así, en varios estilos,
y no sé, por que, TE QUIERO...


" El amor es tan lógico:
Todas las contradicciones se
vuelven condiciones y las proposiciones
llegan antes
que la lógica: Te quiero
porque es así.
"

HENRIK NORDBRANDT. La lógica del Amor










lunes, 4 de junio de 2012

Eclipse lunar




Eclipse lunar
tras las sombras vivientes
sonríe un rostro







" El eclipse lunar, siempre acaba mostrando una sonrisa.
 En ocasiones algo torcida,  pero igualmente, una sonrisa..."


" Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña."
MARK TWAIN

domingo, 3 de junio de 2012

Un peculiar descenso, previo al sublime arte de subir una escalera



 
¿  A quién no se le durmió alguna vez una extremidad?

  La miramos, intentamos moverla pero sólo podemos sentir que una ligera y punzante sensación de hormigueo la recorre. Es como ni nos perteneciera. No nos responde. Si intentamos hacer algo con ella ( indistitamente de si trata de una superior o de una inferior) parece revelarse. No resulta dolorosa, pero si extraña. Esa sería la palabra: extraña... ¿ y que podemos esperar de un extraño?

Estaba yo por los tejados, cuando sonó el timbre de la puerta. No acostumbro a abrir la puerta, pero al ser domingo, pensé que sólo podía ser alguien cercano. Me levanté de la banqueta con un movimiento rápido ( mi hija dormía) y cuál fue mi sorpresa al descubrir que una parte de mi, también dormía ...

La primera pose graciosísima, previa a lo que se sospecha una inminente caída,  pues cuando la dormida es ella, (la pierna unida a su piececito) la postura está entre una especie de cojera y un ¡ Ay, mierda, que me caigo! Teniendo en cuenta que el reto consistía en bajar una escalera relativamente rápido ( si no despertarían a mi hija) la hazaña adquirió de repente, ligeros tintes de osadía.
Si conseguía llevar a cabo aquella contienda, tal vez se
 convertiría en proeza.

Si en plano, oscilantes habían resultado los pasos, ¿ como resultarían peldaño a peldaño y en descenso? Y aquí una ( más madre que kamikace) se lanzó sin miedo, eso sí, envuelta en una graciosa incertidumbre...

-Empezamos bien. Primer peldaño resuelto con éxito. El truco está en aferrarme al pasamanos, e iniciarlo con la pierna despierta ( mientras, espero a la dormida) pero seguido, sabe, le toca a ella...




En un acto consciente, la miro fijamente, transmitiéndole que no me puede fallar, le digo que ya tendrá otro rato para dormir, e incluso, que pintaré las uñitas de sus pies y le haré un masaje si consigo el objetivo. Concentro mi energía... e voilà : Otro peldaño, quizás algo titubeante pero un peldaño más ( o uno menos).

De repente, ella parece recuperar un poco de seguridad en sí misma y con el tiempo que le profiere su compañera mientras desciende otro más, se anima impregnada de coraje  a imitarla. A medida que se activa, se va fortaleciendo y empieza a despertar. Pronto vuelve a ser ella por entero. Uno tras otro se suceden; El descenso, se ha logrado con éxito.
 Fin del descenso.
Una vez en la planta de abajo, una pirueta expresa la exitosa integridad, destreza y valentía. Unos pasos de baile y unos saltos expresan mi alegría, mientras pienso ¡ he sobrevivido jajajajajajaja!!
El timbre a dejado de sonar y mi hija se despereza mirándome con los ojos como platos:

- Mamá, ¿ se puede saber que estás haciendo?




 
* * *

Preparo nuestro desayuno, mientras le explico a mi hija el cuento de " la dormida."

 Disponemos leche y dos bocatas en la bandeja. Nos gusta desayunar en el tejado. Mientras espero que el sonido de la cafetera me anuncie ¡ listo! quedo ensimismada y presa de su aroma...
- Reparto el café en las tazas y … - ¡ mierda! Se me durmió la otra.

Ahora, debía realizar la misma hazaña pero a la inversa. ¿ Será tan simple como el descenso aún portando una bandeja sin que el contenido de esta peligre? ...


- Mi hija, al oído de mis risas,  me preguntó desde el tejado  ¿ se puede saber que te pasa ahora?
  - Dame un segundo cariño. Ahora mismo me presento con las viandas y otro cuento: La dormida II y  además te mostraré  un video que me vino a la mente...

Y es que... " Con ella te emocionas, suspiras y hasta te irritas, es mágica invencible y oportuna, es pura imaginación" ;  así mismo te lleva a la abstracción, la abstracción, a la creatividad, la creatividad al arte y el arte te devuelve igualmente a ella."...

Un extraño ( esa es la palabra) y maravilloso círculo vicioso, donde todo está impregnado de algunas dosis de sencilla realidad...



Y al fin  entre música y risas, logramos lo que parecía imposible:

Desayunar sobre el tejado.


" Imagina la felicidad y sencillamente ésta llega a tí. Imagina una sonrisa y ésta te hara reir."
                                 

(* Las grafías en lila no són mías. En esta ocasión, desconozco a su autor.)

viernes, 1 de junio de 2012

Las personas curvas. JESUS LIZIANO



Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas

A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.

A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva.
El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!

Y no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.

Y la paciencia es curva.

El pan es curvo
y la metralla recta.

No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a mí me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.
No los dioses rectos:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!

El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas.
Vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.
A mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.

                        JESUS LIZIANO







" ... La música es curva,
la sonrisa es curva,
el recuerdo es curvo,
y la  mirada curva...

Lo relativo es curvo,
la neurona es curva,
la lágrima es curva,
y el abrazo curvo...

El corazón es curvo,
y la distancia es curva,
los ojos son curvos...

Cuando el alma es curva

 
 
" Las curvas poseen una personalidad imaginaria,
tan real como la sinuosa silueta de la libertad "



miércoles, 23 de mayo de 2012

En silencio...





Lo dicho, lo callado, lo sentido, lo pensado,  lo vivido, en silencio... 
Lo soñado, lo sufrido, lo intuido, lo latido, lo olvidado, en silencio... 
Lo pasado, lo presente, lo venidero, lo prohibido, lo manifiesto, en silencio...
 
 

Hay días  en que las palabras sólo así se manifiestan "
 
" El Amor es el Silencio más fino,
el más tembloroso,
el más insoportable..."
 
JAIME SABINES
 
 

 
  " El Silencio es el único amigo que jamás traiciona"
 CONFUCIO
 
 

martes, 22 de mayo de 2012

Lo Mejor Pa Ti




" A veces,
 sólo a veces,
cuando me quedo sin palabras,
una canción,
es capaz de poner
 música en mi boca"


 




sábado, 19 de mayo de 2012

Labyrinth





     " —¡Hola! —¿Has dicho hola? —No, he dicho hola, pero es casi lo mismo. "
          ( frase de la película)

" La firmeza en el propósito es una de las virtudes más necesarias, y uno de los mejores instrumentos para el éxito. Sin ella genios desperdician sus esfuerzos en laberintos de incongruencias. "
                                                                                     PHILIP DORMER STANHOPE


                          " Todo laberinto tiene una salida,
la vida es el transcurso para encontrarla..."

* Habrá quién piense que me refiera a la muerte, pero en ningún caso... ( Resultaría una obviedad. )
Me refiero a la felicidad, cómo única salida en un laberinto, que depende únicamente de nosotros. No hablo de conformismos, ni siquiera de aceptación ( en ocasiones necesaria). Apelo únicamente a la capacidad de topar con un muro, cambiar de rumbo y seguir avanzando...




" Es el final del laberinto el que nos devuelve al punto de partida.
Pero cada vez que encontramos la salida, el laberinto es otro. "
ALEJANDRO LANÚS


Todos queremos más...”
 El ser humano ( evolutivo por naturaleza) tiende a trazarse nuevas metas, 
a encontrar nuevas salidas...
 ¿ Pudiera acaso ser que felicidad  no sea sino, un sinónimo de evolución?
 (  No se trata de no disfrutar lo que tenemos, al contrario, se trata de perpetuar la continuidad de aquello
 que nos hace felices, y si es posible,  también de lo siguiente...)

 La felicidad es más sencilla de lo que pensamos...
 ¿ Cuántas salidas crees que existen?

¿ Sabes en realidad cómo, cuando y porqué ERES FELIZ? 
 

jueves, 17 de mayo de 2012

Puede ser lo que ES...




Puede ser que lo diáfano alcance a lo sublime,
puede ser que el silencio estrangule la voz, 
puede ser que el sonido de la voz, suene frío,
puede ser que el amor, se guarde en la despensa...

Puede ser que la luz, inmensa se propague,
puede que en la mirada, se propague esa luz,
puede ser que todo y nada acabe,
puede ser que el amor sea el centro en la cruz...

Puede ser que todo lo posible,
se torne intransferible, regocijo callado, 
sentimiento intangible, profundo y entregado...

Puede ser que el amor, del todo incomprensible,
sea el sueño descrito de quién siempre hubo amado, 
puede ser que un corazón alado, se torne una voz libre,
y entre lluvia soleada, sienta sólo tú voz...


No me canso de sentirte,
nunca me dejo olvidarte,
no pretendí persuadirte,
tan sólo quería escucharte...

No quiero difuminarme,
si no en fusión con tu almizcle,
no de dejaré de latirte,
decidí por siempre amarte...
 



martes, 15 de mayo de 2012

Abrirse camino




Evolución: abrirse camino

"Para abrir nuevos caminos, hay que inventar; experimentar; crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse... Y divertirse" 
MARY LOU COOK


" No siempre se puede olvidar, no siempre es comprensible el sentimiento, aún y así, el AMOR es lo menos razonado que ofrece el ser humano. Quizás también el más sublime modo de avanzar... "


 
"Abrirse camino, no es una elección es un aprendizaje...
Un paso es aptitud, el otro actitud"

"Un camino no es genuino sin antes haber trazado algún obstáculo, pues de ellos se aprende a crecer no por cuan extensos sean los pasos, sino por cuanta Fe los das"
PEDRO PANTOJA SANTIAGO







El sacerdote y su amor. YUKIO MISHIMA



De acuerdo con La esencia de la Salvación, de Eshin, los Diez Placeres no son nada más que una gota de agua en el océano comparados con los goces de la Tierra Pura. El suelo es, allí, de esmeralda y los caminos que la cruzan, de cordones de oro. No hay fronteras y su superficie es plana. Cincuenta mil millones de salones y torres trabajadas en oro, plata, cristal y coral se levantan en cada uno de los Precintos sagrados. Hay maravillosos ropajes diseminados sobre enjoyadas margaritas. Dentro de los salones y sobre las torres una multitud de ángeles tocan eternamente música sagrada y entonan himnos de alabanza al Tathagata Buda. Existen grandes estanques de oro y esmeralda en los jardines para que los fieles realicen sus abluciones. Los estanques de oro están rodeados de arena de plata y los de esmeralda, de arena de cristal. Hay plantas de loto en las fuentes que brillan con mil fuegos cuando el viento acaricia la superficie del agua. Día y noche el aire se colma con el canto de las grullas, gansos, pavos reales, papagayos y Kalavinkas de dulce acento que tienen rostros de mujeres hermosas. Estos y otras miríadas de pájaros cien veces alhajados elevan sus melodiosos cantos en alabanza a Buda. (Aun cuando sus voces resuenen dulcemente, esta inmensa colección de aves debe resultar extremadamente ruidosa).


Las orillas de estanques y ríos están cubiertas de bosquecillos con preciosos árboles sagrados que poseen troncos de oro, ramas de plata y flores de coral. Su belleza se refleja en las aguas. El aire está colmado de cuerdas enjoyadas de las que cuelgan legiones de campanas preciosas que tañen por siempre la Ley Suprema de Buda, y extraños instrumentos musicales, que resuenan sin ser pulsados, se extienden en lontananza por el diáfano cielo.

Una mesa con siete joyas, sobre cuya resplandeciente superficie se encuentran siete recipientes colmados por los más exquisitos manjares, aparece frente a aquellos que sienten algún tipo de apetito. No es necesario llevarse a la boca estas viandas. Basta deleitarse con su aroma y colores. En tal forma, el estómago se satisface y el cuerpo se nutre mientras que el sujeto se mantiene espiritual y físicamente puro. Una vez terminada la merienda, los recipientes y la mesa desaparecen.

De la misma manera, el cuerpo se viste automáticamente sin necesidad de coser, lavar, teñir o zurcir.

Las lámparas tampoco son necesarias, pues el cielo está iluminado por una luz omnipresente. Además, la Tierra Pura goza de una temperatura moderada durante todo el año, haciendo innecesario refrescarse o abrigarse. Cien mil esencias tenues perfuman el aire y pétalos de loto caen en constante lluvia.

En el capítulo de "El Portal de Inspección" se nos enseña que, visto y considerando que los no iniciados no pueden adentrarse profundamente en la Tierra Pura, deben ocuparse en despertar sus poderes de "imaginación exterior" y, luego, en engrandecerlos continuamente. El poder de la imaginación permite escapar a las trabas de nuestra vida mundana y contemplar a Buda. Si estamos dotados de una rica y turbulenta fantasía, podremos concentrar nuestra atención en una sola flor de loto y, desde allí, expandirnos hacia infinitos horizontes.

A través de una observación microscópica y de cierta proyección astronómica, la flor de loto puede convertirse en los cimientos de una teoría del universo y en el agente por medio del cual nos será posible percibir la Verdad. En primer lugar, debemos saber que cada pétalo tiene ochenta y cuatro mil nervaduras, y que cada nervadura posee ochenta y cuatro mil luces. Más aún, la más pequeña de estas flores tiene un diámetro de doscientos cincuenta yojana. Presumiendo que el yoyana del cual hablan las Sagradas Escrituras corresponde a setenta y cinco millas cada uno, podemos llegar a la conclusión de que una flor de loto de un diámetro de diecinueve mil millas no es de las más grandes.

Pues bien, esa flor tiene ochenta y cuatro mil pétalos y dentro de cada uno hay un millón de joyas resplandecientes con mil luces diferentes. Sobre el cáliz bellamente adornado de la flor se levantan cuatro alhajados pilares, cada uno de los cuales es cien billones de veces más grande que el Monte Sumeru, que sobresale en el centro del universo budista. Grandes tapices cuelgan de sus pilares. Cada uno de ellos está adornado con cincuenta mil millones de joyas que emiten ochenta y cuatro mil luces por unidad. Cada luz está compuesta de ochenta y cuatro mil tonos diferentes de oro.

La concentración en tales imágenes es conocida como "Pensamiento del asiento de Loto en el que se sienta Buda", y el mundo que se vislumbra como fondo de nuestra historia es un mundo imaginado en esa escala.

El sacerdote del Templo de Shiga era un hombre de gran virtud. Sus cejas eran muy blancas y apenas podía con sus huesos. Recorría el templo de un lado a otro, apoyado en un bastón.

A los ojos de este sabio asceta el mundo sólo era un montón de basura. Había vivido retirado durante muchos años y el pequeño retoño de pino que había plantado con sus propias manos, al mudarse a su celda actual era ya un gran árbol cuyas ramas se agitaban al viento. Un monje que había logrado abandonar el Mundo Fluctuante desde tanto tiempo atrás, debía nutrir gran seguridad respecto a su futuro.

Sonreía, compasivo, frente a nobles poderosos, y reflexionaba acerca de la imposibilidad que demostraba aquella gente en advertir que los placeres no eran sino sueños vacíos. Cuando contemplaba a alguna mujer hermosa, su única reacción era experimentar piedad por los hombres que aún habitan el mundo de las desilusiones y se sacuden en las olas del deseo carnal.

Cuando un hombre no responde a las motivaciones que regulan el mundo material, ese mundo parece sumergirse en un completo reposo. Para los ojos del Gran Sacerdote, el mundo sólo ofrecía reposo, estaba reducido a un dibujo, al mapa de cierta tierra extranjera. Cuando se ha alcanzado el estado de ánimo en el cual las pasiones indignas del mundo han desaparecido, también se olvida el temor. Es por esta razón que el Sacerdote no podía explicarse la existencia del Infierno. Sabía, más allá de toda duda, que el mundo no ejercía ya ningún poder sobre él, pero como carecía por completo de soberbia no se detenía a pensar que ello se debía a su enorme virtud.

En cuanto a su cuerpo, podía decirse que ya no tenía casi carne. Al bañarse se regocijaba viendo cómo sus huesos salientes estaban precariamente cubiertos por carne marchita. Habiendo su cuerpo alcanzado ese estado, podía avenirse a él como si perteneciera a otra persona. Un cuerpo en tales condiciones parecía estar más calificado para ser nutrido por la Tierra Pura que por alimentos y bebidas terrestres.

Soñaba noche a noche con la Tierra Pura y, al despertar, sólo sabía que subsistir en este mundo significaba estar atado a una triste ensoñación evanescente.

Cuando llegaba la época de admirar las flores, gran cantidad de gente venía de la capital con el objeto de visitar la villa de Shiga. Esto no molestaba al sacerdote, ya que hacía tiempo que había superado el estado en el que los ruidos del mundo pueden irritar la mente.

Abandonó su celda, en un atardecer de primavera, y caminó hacia el lago. Era la hora en que las sombras del crepúsculo avanzan lentamente sobre la brillante luz de la tarde. Ni el más leve movimiento agitaba la superficie del agua. El sacerdote se detuvo en la orilla y comenzó a practicar el sagrado rito de la Contemplación del Agua.

En aquel momento, un carruaje tirado por bueyes, perteneciente a todas luces a una persona de alto rango, rodeó el lago y se detuvo cerca del sacerdote. Su dueña, una dama de la Corte del distrito Kyogoku de la Capital, poseía el alto título de Gran Concubina Imperial. Esta dama deseaba contemplar el paisaje de Shiga en la recién llegada primavera y, al regresar, había hecho detener el carruaje. Alzó la cortina para echar una última mirada al lago.

El Gran Sacerdote miró, casualmente, en esa dirección y, de inmediato se sintió abrumado por tanta belleza. Sus ojos se encontraron con los de la mujer y, como no hiciera nada por apartarlos, ella no trató de ocultarse.

Su liberalidad no era tanta como para permitir que los hombres la miraran con apasionamiento; pero reflexionó que los motivos de aquel austero y viejo asceta no podían ser los mismos que los de los hombres comunes.

La dama bajó la cortina tras algunos minutos. El carruaje echó a andar y, después de cruzar el Paso de Shiga, se encaminó lentamente por la ruta que conducía a la Capital. Cayó la noche. Hasta que el carruaje no fue más que un punto entre los árboles lejanos, el Gran Sacerdote permaneció como petrificado en el mismo lugar.

En un abrir y cerrar de ojos el mundo se había vengado del sacerdote con terrible saña. Todo cuanto había creído tan inexpugnable, caía en ruinas.

Volvió al templo, contempló la imagen de Buda e invocó su Sagrado Nombre. Pero las sombras opacas de los pensamientos impuros se cernían sobre él. Se dijo que la belleza de una mujer no era más que una aparición fugaz, un fenómeno temporario compuesto de carne perecedera. Sin embargo, aunque intentaba borrarla, la inefable belleza que había contemplado junto al lago, pesaba ahora sobre su corazón con la fuerza de algo llegado desde una infinita distancia. El Gran Sacerdote no era lo suficientemente joven, ni física ni espiritualmente, como para creer que ese nuevo sentimiento era sólo una trampa que su carne le jugaba. La carne de un hombre, y lo sabía bien, no se agita tan rápidamente. Antes bien, tenía la sensación de haber sido sumergido en algún veneno sutil y poderoso que había alterado su espíritu.

El Gran Sacerdote no había quebrantado nunca su voto de castidad. La lucha interior librada en su juventud contra el deseo lo había llevado a considerar a las mujeres sólo como meros seres materiales. La única carne era la que existía realmente en su imaginación. Considerándola más como una abstracción ideal que como un hecho físico, confiaba en su fortaleza espiritual para subyugarla. En ese sentido, el sacerdote había triunfado. Nadie que lo conociera podría ponerlo en duda.

Pero el rostro de mujer que había levantado la cortina del carruaje era demasiado armonioso y refulgente como para ser designado como un mero objeto de la carne. El sacerdote no supo qué nombre darle. Sólo pudo reflexionar en que, para que tan portentoso hecho se produjera, algo hasta aquel momento oculto y al acecho en su interior, se había revelado finalmente. Ese algo no era sino este mundo, que hasta entonces había permanecido en reposo, y que, súbitamente, emergía de la oscuridad y comenzaba a agitarse.

Era como si hubiera permanecido, de pie, junto al camino que lleva a la capital, con las manos firmemente apretadas sobre los oídos, y hubiera visto cruzar con gran estrépito dos grandes carros tirados por bueyes. Al destaparse los oídos, bruscamente, el estruendo lo envolvía.

Percibir el flujo y reflujo de fenómenos transitorios, sentir su fragor rugiente en los oídos, era entrar dentro del círculo de este mundo. Para un hombre como el Gran Sacerdote, que no había admitido concesiones en su contacto con el mundo exterior, significaba someterse nuevamente a un estado de dependencia.

Aun leyendo a los Sutras exhalaba grandes suspiros de angustia. Pensó, entonces, que la naturaleza servía para distraer su espíritu e intentó concentrarse en las montañas que, a través de la ventana de su celda, se destacaban en la distancia contra el cielo nocturno. Pero sus pensamientos, en vez de concentrarse en la belleza, se desvanecían como nubes y desaparecían.

Fijaba su mirada en la luna, pero sus pensamientos fluctuaban como antes, y cuando fue a inclinarse, nuevamente, frente a la Suprema Imagen, en un desesperado esfuerzo por recobrar la pureza de su mente, el rostro de Buda se transformó y se convirtió en las facciones de la dama del carruaje. Su universo había quedado aprisionado dentro de los límites de un estrecho círculo donde se enfrentaban el Gran Sacerdote y la Gran Concubina Imperial.

La Gran Concubina Imperial de Kyogoku olvidó rápidamente al viejo sacerdote que la observara con tanta atención en el lago de Shiga. Sin embargo, poco tiempo después llegó a sus oídos un rumor que le recordó el incidente. Uno de los habitantes del villorrio había sorprendido al Gran Sacerdote mirando cómo se perdía en la distancia el carruaje de la dama. Se lo había comentado a un caballero de la Corte que admiraba las flores de Shiga, agregando que, desde aquel día, el Sacerdote se comportaba como quien ha perdido la razón.

La Concubina Imperial fingió no creer en tales habladurías, pero la virtud del sacerdote era conocida en toda la capital y el suceso sirvió para alimentar la vanidad de la dama.

Estaba verdaderamente cansada del amor que recibía de los hombres de este mundo. La Concubina Imperial tenía clara conciencia de lo hermosa que era y se inclinaba hacia otras disciplinas, como la religión, que trataran a su belleza y a su alto rango como cosas desprovistas de valor. El mundo la aburría soberanamente y, por ende, creía también en la Tierra Pura. Era inevitable que el Budismo Jodo, que rechazaba toda la belleza y el brillo del mundo visible como si fuera corrupción y contaminación, tuviera un atractivo especial para quien, como la Concubina Imperial, estaba tan desilusionada de la elegante superficialidad de la vida cortesana. Elegancia que, por otra parte, parecía anunciar inequívocamente los Últimos Días de la Ley y su degeneración.

Entre aquellos que consideraban al amor como su principal preocupación, la Concubina Imperial ocupaba un alto puesto como la personificación misma del refinamiento. El hecho de que jamás hubiera brindado su amor a hombre alguno no hacía sino acrecentar su fama. Aun cuando cumplía sus deberes para con el Emperador con el más absoluto decoro, nadie creía, ni por un momento, que estuviera enamorada de él. La Gran Concubina Imperial soñaba con una pasión al borde de lo imposible.

El Gran Sacerdote del Templo de Shiga era famoso por su virtud y todos en la Capital sabían hasta qué punto este anciano prelado había hecho abandono del mundo. Tanto más sorprendente era, entonces, el rumor de que había sido prendado por los encantos de la Concubina Imperial, y que, por ella, había sacrificado la vida eterna. Rehusar los goces de la Tierra Pura que estaban casi al alcance de su mano, equivalía al mayor sacrificio y a la más importante ofrenda.

La Gran Concubina Imperial se mostraba totalmente indiferente a los encantos de los nobles y jóvenes libertinos que abundaban en la Corte. Los atributos físicos de los hombres ya no representaban nada para ella. Su única ambición era encontrar a alguien que pudiera ofrecerle un amor fuerte y profundo.

Una mujer con tales aspiraciones se convierte en una criatura aterradora. Si hubiera sido sólo una cortesana, la habrían conformado las riquezas y la frivolidad. La Gran Concubina poseía todo lo que la riqueza del mundo puede brindar. El hombre que aguardaba tendría que ofrecerle, pues, los bienes del universo del futuro.

Los comentarios sobre el enamoramiento del Gran Sacerdote inundaron la Corte, hasta que, finalmente, y en son de broma, la historia fue repetida hasta al mismo Emperador. Esta chismografía desagradaba a la Gran Concubina, que guardaba una actitud fría e indiferente. Comprendía perfectamente que existían dos motivos para que los cortesanos pudieran bromear libremente sobre un asunto cuyo comentario, normalmente, les estaría vedado. El primero, que, refiriéndose al amor del Gran Sacerdote, estaban halagando la belleza de la mujer que inspiraba aun a un eclesiástico de tan gran virtud, tamaña distracción y, en segundo término, todos sabían que el amor del anciano por la noble dama jamás podría ser retribuido.

La Gran Concubina Imperial reconstruyó mentalmente los rasgos del viejo sacerdote que había visto a través de la ventana del carruaje. No se parecía en absoluto a los rostros de ninguno de los hombres que la habían amado hasta entonces. Era extraño que el amor surgiera en el corazón de un hombre que no poseía ninguna condición como para ser amado. La dama recordó frases tales como "mi amor perdido y sin esperanzas" que eran usadas a menudo por los poetastros de Palacio cuando deseaban despertar eco en los corazones de sus indiferentes amadas. La situación del más desgraciado de aquellos elegantes resultaba envidiable frente a la del Gran Sacerdote. Sin embargo, a la Concubina Imperial los escarceos poéticos de tales jóvenes se le antojaron adornos mundanos, inspirados por la vanidad y totalmente desprovistos de sentimiento.

A esta altura, el lector comprenderá claramente que la Gran Concubina Imperial no era, como comúnmente se la creía, la personificación de la elegancia cortesana, sino una persona que encontraba en la evidencia de ser amada una verdadera razón de vivir. Pese a su alto rango era, antes que nada, una mujer, y todo el poder y la autoridad del mundo carecían de valor si no le brindaban tal evidencia. Los hombres que la rodeaban se entregaban a luchar sin fin para alcanzar el poder político. Ella soñaba con dominar el mundo por otros medios puramente femeninos.

Había conocido a muchas mujeres que habían tomado los hábitos que se habían retirado del mundo. Tales mujeres la hacían reír. Cualquiera sea la razón alegada por una mujer para abandonar el mundo, le es casi imposible desprenderse de sus posesiones. Sólo los hombres son verdaderamente capaces de abandonar cuanto poseen.

El viejo sacerdote del lago había dejado, en determinada etapa de su vida, el Mundo Fluctuante y sus placeres. Ante los ojos de la Concubina Imperial era más hombre que todos los nobles que poblaban la Corte. Y así como había abandonado una vez este Mundo Fluctuante, estaba dispuesto ahora, por ella, a renunciar también al mundo futuro.

La Concubina recordó la idea de la sagrada flor de loto que su profunda fe había impreso vívidamente en su mente. Pensó en el enorme loto con una anchura de doscientas cincuenta yojana. Aquella planta absurda se ajustaba más a sus gustos que las mezquinas flores flotantes de los estanques de la Capital. Por las noches, el susurro del viento entre los árboles del jardín le parecía insípido comparado con la música delicada que produce la brisa, en la Tierra Pura, cuando sacude a las plantas sagradas.

Al recordar los extraños instrumentos que colgaban del cielo y tañían sin ser tocados, el sonido del arpa de Palacio sólo se le antojaba una despreciable imitación.

El Sacerdote del Templo de Shiga luchaba. En sus combates juveniles contra la carne, lo había sostenido siempre la esperanza de alcanzar el mundo futuro. Pero, en cambio, esta lucha desesperada de su vejez se asociaba con un sentimiento de pérdida irreparable.

La imposibilidad de consumar su amor por la Gran Concubina Imperial se le aparecía tan clara como el sol en el cielo. Al mismo tiempo, tenía perfecta conciencia de la imposibilidad de avanzar hacia la Tierra Pura, mientras permaneciera esclavo de aquel amor. El Gran Sacerdote había vivido en un estado de incomparable libertad y ahora, en un abrir y cerrar de ojos, se encontraba sin futuro y en la más completa oscuridad. El coraje que lo había acompañado durante las luchas de su juventud había tenido, quizás, sus raíces en su propio orgullo y confianza, en saber que se estaba privando voluntariamente del placer que tenía al alcance de la mano.

El Gran Sacerdote sentía miedo nuevamente. Hasta que aquel noble carruaje se aproximara a la orilla del Lago Shiga, su convencimiento era que cuanto le esperaba ya no era sino la liberación del Nirvana. Ahora se encontraba, de pronto, frente a la oscuridad del mundo donde es imposible adivinar lo que nos acecha a cada paso.

En vano acudía a todas las formas de meditación religiosa. Ensayó la Contemplación del Crisantemo, la Contemplación del Aspecto Total y la Contemplación de las Partes; pero cada vez que intentaba concentrarse, el hermoso rostro de la Concubina aparecía ante sus ojos. Tampoco fue un remedio la Contemplación del Agua, pues invariablemente aparecían los bellos rasgos resplandecientes entre las ondas del lago.

Todo esto, sin duda, era sólo una consecuencia de su apasionamiento. Bien pronto, el sacerdote advirtió que la concentración le producía más mal que bien, y fue entonces cuando ensayó aliviar su espíritu por medio de la dispersión. Le asombraba constatar que la meditación lo hundía, paradójicamente, en una desilusión aún más profunda. A medida que su espíritu iba sucumbiendo bajo tal peso, el sacerdote decidió que antes de proseguir una lucha estéril, era mejor concentrar deliberadamente sus pensamientos en la figura de la Gran Concubina Imperial.

El Gran Sacerdote hallaba una nueva satisfacción al adornar su visión de la dama en las más variadas formas, como si se tratara de una imagen budista cubierta de diademas y baldaquines. Al hacerlo, el objeto de su amor se transformaba en un ser de creciente esplendor, distante e imposible. Esto le producía una alegría especial, seguramente porque de lo contrario, el ver a la Gran Concubina Imperial como a una mujer común y corriente era más peligroso. La revestía de todas las humanas fragilidades.

Mientras reflexionaba sobre este asunto, la verdad se hizo en su corazón. No veía en la Gran Concubina Imperial a una criatura de carne y hueso, ni tampoco a una visión. Era, en todo caso, un símbolo de la realidad, un símbolo de la esencia de las cosas. Resulta verdaderamente extraño perseguir esa esencia en la figura de una mujer. Y, sin embargo, existía un motivo. Aun al enamorarse, el sacerdote de Shiga no había perdido el hábito, adquirido tras largos años de contemplación, de esforzarse por alcanzar la esencia de las cosas a través de una constante abstracción. La Gran Concubina Imperial de Kyogoku, se había identificado con la visión del inmenso loto de doscientos cincuenta yojana. Reclinada en el agua y sostenida por todas las flores de loto, la Cortesana se volvía. tan grande como el Monte Sumeru.

Cuanto más convertía a su amor en un imposible, más profundamente traicionaba el sacerdote a Buda, pues la imposibilidad de su amor se encontraba aparejada con la imposibilidad de llegar a la iluminación. Y cuanto más advertía que su amor no podía tener esperanza, más crecía la fantasía que lo alimentaba y más se arraigaban sus pensamientos impuros. Mientras consideraba que su amor tenía alguna remota posibilidad, le había sido más fácil renunciar a él; pero ahora que la Gran Concubina se había convertido en una criatura fabulosa y totalmente inalcanzable, el amor del Gran Sacerdote se inmovilizaba como un gran lago de aguas calmas que cubría, inexorablemente, la superficie de la tierra.

Esperaba ver el rostro de su dama aún una vez más, pero temía que esa figura, que ahora se había vuelto una gigantesca flor de loto, se desvaneciera sin dejar rastros. Si aquello sucedía, el Gran Sacerdote se salvaría. Esta vez no dudaba de alcanzar la verdad. Y aquella mera perspectiva llenó al sacerdote de miedo y reverencia.

El melancólico amor del anciano había comenzado a crear curiosas estratagemas. Cuando, por fin, se decidió a visitar a la Gran Concubina, creyó en la ilusión de estar saliendo de una enfermedad que estaba marchitando su cuerpo. El caviloso sacerdote interpretó la alegría que acompañaba a su determinación como el alivio de haber escapado finalmente a las trabas de su amor.

Ninguno de los servidores de la Gran Concubina halló nada extraño en el hecho de que un anciano sacerdote permaneciera de pie en un rincón del jardín, apoyado en su bastón y mirando tristemente la Residencia. Era frecuente encontrar a ascetas y mendigos frente a las grandes casas de la Capital, aguardando limosnas.

Una de las cortesanas mencionó el hecho a su señora. La Gran Concubina miró, casualmente, a través del postigo que la separaba del jardín. Bajo las sombras del verde follaje, un anciano sacerdote macilento y de raídas vestiduras negras, inclinaba la cabeza. La dama lo observó por algún tiempo, y cuando hubo reconocido al sacerdote del lago de Shiga, su pálido rostro se volvió aún más demacrado.

Pasados algunos minutos de indecisión, impartió las órdenes necesarias para que la presencia del sacerdote en el jardín fuera ignorada.

Por primera vez el desasosiego hizo presa de ella. Había visto a mucha gente hacer abandono del mundo, pero ahora se encontraba por primera vez con alguien que renunciaba al mundo futuro. La visión resultaba siniestra y aterradora. Todos los placeres que había extraído su imaginación ante la idea del amor del sacerdote, desaparecieron en un segundo. Aunque aquel hombre hubiera renunciado al mundo futuro por ella, ahora comprendía que ese mundo jamás pasaría a sus propias manos.

La Gran Concubina Imperial contempló sus ropas elegantes y su hermoso cuerpo. Luego, miró hacia el jardín y observó al feo anciano andrajoso. El hecho de que pudiera existir alguna relación entre ambos tenia una extraña fascinación.

¡Qué diferente de la espléndida visión resultaba todo! El Gran Sacerdote parecía ahora una persona salida del Infierno mismo. Nada quedaba del hombre de virtuosa presencia que traía consigo el destello de la Tierra Pura. Su luz interior, que hacía evocar la gloria, se había desvanecido totalmente. Aun cuando se trataba del hombre del Lago de Shiga, era una persona completamente distinta.

Como la mayoría de los cortesanos, la Gran Concubina Imperial tendía a estar en guardia contra sus propias emociones, especialmente cuando se enfrentaba con algo que podía afectarla profundamente.

Al comprobar el amor del Gran Sacerdote, la invadió el descorazonamiento. La pasión consumada con la cual tanto había soñado durante años, adquiría una forma, preciso es reconocerlo, harto descolorida.

Cuando el sacerdote, apoyado en su bastón, llegó a la capital, casi había olvidado su fatiga. Penetró sigilosamente en las posesiones de la Gran Concubina Imperial en Kyogoku y observó desde el jardín. Tras aquellos postigos estaba la dama de sus pensamientos.

Al asumir su adoración una forma sin mácula, el mundo futuro comenzó a ejercer nuevamente su fascinación sobre el Gran Sacerdote. Nunca antes había vislumbrado la Tierra Pura con tanta intensidad. Su anhelo hacia ella se volvió casi sensual. Sólo debía pasar ahora por la formalidad de presentarse ante la Gran Concubina, declararle su amor y, de tal manera, librarse de una vez por todas de pensamientos impuros que lo ataban aún a este mundo. Faltaba ese único requisito para acercarse aún más a la Tierra Pura.

Le resultaba doloroso permanecer de pie, apoyado en el bastón. Los ardientes rayos del sol de mayo atravesaban las hojas y caían sobre su cabeza afeitada. Una y otra vez creyó perder el sentido. ¡Si tan sólo la dama advirtiera su propósito y lo invitara a saludarla para cumplir así con aquella formalidad! El Gran Sacerdote esperaba y, apoyado en su bastón, luchaba contra su creciente debilidad.

Finalmente llegó el crepúsculo. Nada sabía aún de la Gran Concubina, quien, por lógica, no podía conocer el pensamiento del sacerdote que, a través de ella, vislumbraba la Tierra Pura. Se limitaba a observarlo a través de los postigos. El sacerdote continuaba en el mismo sitio, inmóvil. La claridad nocturna iluminó el jardín.

La Gran Concubina Imperial se atemorizó. Presintió que cuanto veía en el jardín no era sino la encarnación de aquella "desilusión profundamente arraigada" de la que hablan los Sutras. Quedó abrumada ante la posibilidad de merecer las penas del Infierno.

Después de haber llevado a la perdición a un sacerdote de tan gran virtud, no era, seguramente, la Tierra Pura cuanto podía esperar, sino, en cambio, el Infierno mismo con todos los terrores que ella tan bien conocía. El amor supremo con el cual soñara se había derrumbado. Ser amada así, equivalía a una forma de condenación. Del mismo modo en que el Gran Sacerdote vislumbraba por su intermedio la Tierra Pura, la Gran Concubina contemplaba el horrible reino del Infierno a través del amor de aquel anciano.

Sin embargo, esta noble dama de Kyogoku era demasiado orgullosa como para sucumbir a sus temores sin luchar, y decidió poner en juego todos los recursos de su innata crueldad.

"El Gran Sacerdote -se dijo- tendrá que sucumbir, tarde o temprano, al mareo." Lo observó a través de los postigos esperando verlo en el suelo; pero, para su fastidio, la silenciosa figura continuaba inmóvil.

Cayó la noche y, a la luz de la luna, la figura del sacerdote se asemejaba a un montón de huesos blancos.

La dama, llena de temor, no podía conciliar el sueño. Dejó de mirar a través de los postigos y dio la espalda al jardín. Sin embargo, le parecía sentir constantemente la penetrante mirada del sacerdote.

Sabía que aquél no era un amor vulgar. Por temor a ser amada y, por ende, de terminar en el Infierno, la Gran Concubina Imperial rezaba con más fervor que nunca por la Tierra Pura. Una Tierra Pura propia e invulnerable que ansiaba conservar en su corazón. Era diferente a la del sacerdote y no tenía relación con su amor. No dudaba de que, si alguna vez la mencionaba ante el anciano, aquella interpretación personal se desintegraría inmediatamente.

El amor del sacerdote, se decía, no tenía nada que ver con ella. Era una aventura unilateral en la que sus sentimientos no tenían parte alguna. No había, pues, razón por la cual se la descalificara en su admisión en la Tierra Pura. Aun cuando el Gran Sacerdote perdiera el sentido y falleciera, ella se mantendría indemne. Sin embargo, a medida que avanzaba la noche y la temperatura se hacía más fría, su confianza comenzó a abandonarla.

El Sacerdote permanecía en el jardín. Cuando las nubes ocultaban la luna, se asemejaba a un extraño árbol viejo y nudoso.

La dama, consumida de angustia, insistía en que aquel anciano le era totalmente ajeno. Las palabras parecían explotar en su corazón. ¿Por qué, en nombre del Cielo, tenía que ocurrir esto?

En aquellos momentos, y por extraño que parezca, la Gran Concubina Imperial se había olvidado completamente de su belleza. Quizás fuera más correcto decir que se había visto obligada a hacerlo.

Finalmente, los tenues matices del amanecer irrumpieron en el cielo oscuro y la figura del sacerdote se destacó en la media luz. Todavía permanecía en pie. La Gran Concubina Imperial estaba derrotada.

Llamó a una doncella y le ordenó invitar al sacerdote a dejar el jardín y a arrodillarse junto al postigo.

El Gran Sacerdote se hallaba en la frontera del olvido, donde la carne se desintegra. Ya no sabía si esperaba a la Gran Concubina Imperial o al mundo futuro. Aun cuando distinguió la figura de la doncella aproximándose desde la residencia en la pálida luz del amanecer, ni siquiera comprendió que cuanto había esperado con tantas ansias, se hallaba finalmente al alcance de su mano.

La doncella trasmitió el mensaje de su señora. Al escucharlo, el sacerdote profirió un grito horrendo e inhumano. La doncella intentó guiarlo de la mano, pero él no se lo permitió y se dirigió hacia la casa con pasos increíblemente rápidos y seguros.

La oscuridad reinaba tras el postigo y resultaba imposible ver, desde afuera, a la Gran Concubina. El sacerdote cayó de rodillas y, cubriéndose el rostro con las manos, rompió a llorar. Estuvo allí por largo rato con el cuerpo sacudido por esporádicas convulsiones.

Entonces, en la semi penumbra del amanecer, una blanca mano emergió dulcemente del postigo. El sacerdote del Templo de Shiga la tomó entre las suyas y se la llev6 a la frente y a las mejillas.

La Gran Concubina Imperial de Kyogoku tocó unos dedos extrañamente fríos. Al mismo tiempo, sintió algo húmedo y tibio. Alguien mojaba sus manos con tristes lágrimas.

Cuando los pálidos reflejos de la luz matutina comenzaron a iluminarla a través del postigo, la ferviente fe de la dama le infundió una maravillosa inspiración. No dudó ni por un instante de que aquella mano extraña era la de Buda.

Entonces, la gran visión surgió nuevamente en el corazón de la Concubina. El suelo de esmeraldas de la Tierra Pura; los millones de torres de siete joyas; los ángeles y su música; los estanques dorados con arenas de plata; los lotos resplandecientes y la dulce voz de las Kalavinkas. Si aquella era la Tierra Pura que le tocaría en suerte -y en aquel momento no dudaba de que así sería-, ¿por qué no aceptar el amor del Gran Sacerdote?

Aguardó a que el hombre con las manos de Buda le rogara abrir el postigo que los separaba. Cuando se lo pidiera, ella levantaría tal barrera y su cuerpo incomparablemente hermoso aparecería frente a él como en su primer encuentro junto al lago. Ella lo invitaría a entrar.

La Gran Concubina Imperial esperó.

Pero el Gran Sacerdote del Templo de Shiga no dijo nada. No pidió nada. Después de cierto tiempo, las viejas manos aflojaron su presión y los blancos dedos de la dama quedaron solos en la penumbra del amanecer. El Sacerdote se alejó. Un frío mortal descendió sobre el corazón de la Gran Concubina Imperial.

Pocos días después llegó a la Corte el rumor de que el espíritu del Gran Sacerdote había alcanzado la liberación final en su celda de Shiga. Al enterarse de tal noticia, la dama de Kyogoku se dedicó a copiar en rollos y rollos, con la más hermosa escritura, el pensamiento de los Sutras.

     
La acción más pura y esencial logra retratar los valores de la vida y las cuestiones eternas de la humanidad con una profundidad mucho mayor que un esfuerzo humilde y constante.
                                      YUKIO MISHIMA



Letra y silencio
 despertar al Amor
que une dos mundos










"Mediante la observación microscópica y la proyección astronómica la flor de loto puede convertirse en la base de toda una teoría del universo y en un agente por medio del cual podemos percibir la verdad"
YUKIO MISHIMA