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jueves, 14 de julio de 2011

La Luna JAIME SABINES




La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

                                                                    JAIME SABINES












lunes, 30 de mayo de 2011

Al borde del sendero un día nos sentamos.






Al borde del sendero un día nos sentamos.
Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita
son las desesperantes posturas que tomamospara aguardar...
 Mas Ella no faltará a la cita.

ANTONIO MACHADO

viernes, 20 de mayo de 2011

Eternidad. WILLIAM BLAKE




" Quien a sí encadenare una alegría
malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
vive en el alba de la ETERNIDAD."

WILLIAM BLAKE







martes, 10 de mayo de 2011

RAYUELA. Toco tu boca. JULIO CORTÁZAR.

 
 
 
 
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.



( si acaricias los labios, podrás escuchar...)

lunes, 25 de abril de 2011

Olas...

  



   "         Desde tiempo inmemorial, las olas del océano baten las orillas.   Las olas llegan, se estrellan contra la orilla y retroceden.   Vuelven a llegar,  se estrellan contra la orilla y retroceden.    Durante cientos de miles de años, también la vida ha batido como olas interminables.    Parece que la vida quiere elevarse hasta cierta altura.    Parece que esas olas del océano, esas olas de la vida, quieren elevarse, pero se limitan a estrellarse contra la orilla y son destruidas.     Surgen nuevas olas, que se destruyen y desaparecen.     Este ocáno de la vida lleva millones de años batiendo, batallando, elevándose y decayendo día tras día. ¿ Qué fin las mueve? Lo cierto es que parece existir un esfuerzo que impulsa a la vida a alcanzar cada día mayores alturas. También parece existir una tendencia a llegar a mayores profundidades.                       

                            

   En este incesante proceso de la vida, parece que existe un esfuerzo por dar a luz una vida más plena."

                                                                            OSHO




Mi reino es de los astros misteriosos,
del fuego que susurra en el ocaso.
Se me figura milagrosa tela
el cielo con su azul iluminado.
Conmigo no es el hombre sino el ángel.
Su sombra se hace mies en mi costado.
Él busca de mi luz el santo norte
como la brisa cuando es mi rebaño.

Mi reino es de las olas de la mar
que nunca al pensamiento dan descanso,
de las estrellas fijas en los ojos
pues son criaturas de un querer muy manso.
Si llueve es porque lluevo lentamente
y si amanece es porque ya me aclaro.
Cuando anochece y no aparece el cielo
el viento de mi reino está callado.

   
                          MI REINO. DELFINA ACOSTA