Un día especial, es aquel que convierte uno de tantos, en uno especialmente diferente…
Amanecemos abrazados.Tu respiración acelera mis latidos ¿ Compartimos el sueño? Seguro. Eras tú, reconozco tu sonrisa.
Tras saludar al sol, buscas mi yugular y aciertas la diana. Extasiada y con tu caricia a flor de piel, salto de la cama.
Mientras preparo un café, me explicas tus proyectos ¡ siempre tan expresivo!
Entretanto…
El café ya está listo. Me subo a la azotea, sabes que no se admiten humos en casa. Los pájaros entonan el canto vespertino, el Sol se acerca a saludarme, le ofrezco café y entre el humo denso, esbozo una sonrisa.
Al fin llegaste, no te esperaba. Bueno, en realidad sí pero no quise hacerme ilusiones. Lo cierto es que te preparaba un regalito, y mira por donde, tenía uno tuyo esperando. Estuvo reservado para hoy. Me gustaría compartirlo . Es Mágico y Maravilloso poder vivir y gritar a los cuatro vientos la Felicidad. Es curioso cómo me emborracha el café contigo.
Algo me impulsa a correr rauda hacia el teléfono. ¿ Dónde lo guardé?Ah! Lo tenías tú…
Lo hermoso es alegría para siempre:
su encanto se acrecienta y nunca vuelve
a la nada, nos guarda un silencioso
refugio inexpugnable y un reposo
lleno de alientos, sueños, apetitos.
Por eso cada día nos ceñimos
guirnaldas que nos unan a la tierra,
pese a nuestro desánimo y la ausencia
de almas nobles, al día oscurecido,
a todos los impávidos caminos
que recorremos; cierto, pese a esto,
alguna forma hermosa quita el velo
de nuestro temple oscuro: talla luna,
el sol, los árboles que dan penumbra
al ganado, o tales los narcisos
con su universo húmedo o los ríos
que construyen su fresco entablamento
contra el ardiente estío; o el helecho
rociado con aroma de las rosas.
Y tales son también las pavorosas
formas que atribuimos a los muertos,
historias que escuchamos o leemos
como una fuente eterna cuyas aguas
del borde de los cielos nos llegaran.
Y no sentimos a estos seres sólo
por breve lapso; no, sino que como
los árboles de un templo pronto aúnan
su ser al templo mismo, así la luna,
la poesía y sus glorias infinitas
cual una luz alegre nos hechizan
el alma y nos seducen con tal fuerza
que, haya sombra o luz sobre la tierra,
si no nos acompañan somos muertos.
Así, con alegría, yo refiero
la historia de Endimión (...)
En ocasiones, las personas suelen o solemos caer en un hecho absolutamente absurdo e inconsciente, consistiendo este únicamente en dar vueltas y marear los pensamientos que anidan nuestra mente. Si además, caen o caemos en el fácil prejuicio de “ intentar agitar” la conciencia de un igual, acabaran o acabaremos cayendo mucho antes.
En realidad, podríamos convertir cualquier hecho en uno más sencillo, aparcando ciertos patrones de conducta o prejuicios. Simple y plenamente deberíamos dedicarnos a VIVIR.
"¡ Y para muestra, un botón!" - dicen o decimos...
Cuento de John Cage…
"Probablemente ustedes ya saben aquél de los dos monjes, pero se lo voy a contar de todas maneras.
Un día iban caminando dos monjes, y de pronto llegaron a un riachuelo donde se encontraba una muchacha esperando que alguien la ayudara a cruzar. Sin pensárselo dos veces, uno de los monjes la cogió en brazos y la llevó al otro lado, dejándola a salvo en la otra orilla. Los dos monjes continuaron su camino y al cabo de un rato, el segundo, sin poderse aguantar, le dijo a su compañero: "Sabes que no te está permitido tocar mujer. ¿Por qué cogiste a esa mujer para cruzar la corriente?". El primer monje replicó: "Déjala en el suelo. Yo hace ya dos horas que lo hice”.